Promoción y prevención en salud mental
Una prevención efectiva puede reducir el riesgo de desarrollar un problema de salud mental. Todo el mundo pasa por momentos de malestar emocional, y esos momentos son una parte normal de nuestra vida, pero es importante que ese malestar no se agrave, no se convierta en crónico ni en un problema patológico. Por ello, es fundamental reducir los factores de riesgo y fortalecer los factores de protección. Vemos una estrecha relación entre la promoción y la prevención y las podríamos ubicar en un continuo.
Hablamos de promoción cuando incentivamos los elementos protectores que la investigación ha constatado que sirven para cuidar nuestra salud mental (alimentación variada y equilibrada, ejercicio físico, relaciones con otras personas y vínculos afectivos o proyecto de vida), y de prevención cuando procuramos reducir los factores de riesgo alejándonos o protegiéndonos de los factores que sabemos que son nocivos para nuestro bienestar.
Sin embargo, no siempre está en nuestras manos. Vivimos en ciertas condiciones que a menudo son difíciles de modificar a corto plazo (problemas de acceso a la vivienda, precarización de los entornos laborales, una sociedad demasiado acelerada y un entorno que no acepta la diferencia, entre muchas otras situaciones que seguro os vienen a la mente). Estas condiciones nos pueden hacer más vulnerables y proclives al sufrimiento emocional.
Y es en estas condiciones, y en los grupos de población que las sufren, donde es necesario que pongamos más atención. Por ejemplo, los resultados de la investigación nos muestran que los niños que han sufrido acoso, las personas migrantes que han dejado todas las relaciones afectivas lejos de su lugar de destino, las personas que no encajan en un modelo hegemónico, las personas que consumen sustancias tóxicas, etc., son personas más vulnerables a sufrir una patología de salud mental, por lo que deberíamos activar medidas y actuaciones que les permitan superar esas circunstancias o afrontarlas con más garantías.
¿Esto quiere decir que todas las personas que estén expuestas a un factor de riesgo desarrollarán un problema de salud mental? No, las personas tenemos diferentes sensibilidades ante los factores de riesgo y protección, y estos factores pueden afectar más a unas personas que a otras.
Los problemas de salud mental no se manifiestan de la misma manera en todas las personas, aunque pueden darse una serie de circunstancias comunes, por ejemplo, dificultades en la forma de transmitir los sentimientos, complicaciones a la hora de comunicarse con el entorno, cambios en la conducta o anomalías en la manera de pensar y en la conciencia de la realidad. Todas estas circunstancias debemos situarlas en un contexto más integral de quien las sufre.
Un elemento fundamental de esta prevención es poder hacer una buena detección de los problemas en el momento oportuno. Y no son únicamente los profesionales sanitarios quienes pueden hacerla.
Cada uno de nosotros estamos rodeados de personas. A menudo, si las escuchamos, podremos anticiparnos y ofrecerles la ayuda necesaria, dándoles nuestro apoyo, ofreciéndoles los recursos que la red pública pone a nuestro alcance o acompañándolas. No obstante, debemos ser conscientes, sobre todo, de que es necesario romper el silencio, hablar, escuchar, acompañar y comprometernos a impulsar un cambio social que sitúe el bienestar de las personas en el centro.
Algunos de los elementos asociados a factores de riesgo que incrementan las posibilidades de sufrir un trastorno mental son el consumo de drogas y la exposición a circunstancias económicas, sociales, geopolíticas o ambientales desfavorables, como la pobreza, la violencia de género, la desigualdad, el estigma, la falta de una red social de apoyo, unos hábitos de vida poco saludables o el trabajo precario, entre otras.
Recuerda que actuar a tiempo ayuda a prevenir. Si ponemos un ejemplo, quizás lo veremos más claro. La prevención del suicidio es una prioridad mundial y forma parte de los objetivos de desarrollo sostenible. Algunas medidas permitirían avanzar considerablemente, como limitar el acceso a los medios de suicidio, fomentar una cobertura mediática responsable, promover el aprendizaje socioemocional en los adolescentes y favorecer la intervención temprana. Todas estas medidas no deberían ser reactivas, sino proactivas, si queremos prevenir el suicidio de las personas de nuestra comunidad.
La promoción de la salud mental parte de una perspectiva positiva que busca el equilibrio entre las acciones que tienen por objetivo prevenir la aparición de problemas de salud mental y las que potencian la salud de las personas y las comunidades.
Así, la promoción y la prevención requieren, por un lado, identificar cuáles son los determinantes individuales, sociales y estructurales de la salud mental y, por otro, diseñar intervenciones que contribuyan a reducir los riesgos, aumentar la resiliencia y crear entornos favorables para la salud mental.
El conjunto de estas actuaciones de promoción de la salud puede ir dirigido a individuos, a grupos específicos o bien a poblaciones enteras. Por ejemplo, podemos encontrar acciones que tienen por objetivo reforzar las habilidades mentales y potenciar así la capacidad del individuo, del grupo o del entorno para sentir bienestar y para desarrollarse de manera óptima. Otro ejemplo serían las acciones encaminadas a que las personas conozcamos nuestras propias aptitudes y aprendamos a afrontar las presiones diarias. En conjunto, este tipo de acciones ayudan a conocer mejor los elementos que contribuyen a una vida agradable, productiva y plena, y a mejorar el capital social y el desarrollo económico de las sociedades. Lo que se persigue, desde el enfoque de promoción de la salud mental, es impulsar una vida más agradable, productiva y satisfactoria, en la que un buen estado de salud mental permita producir, relacionarse, adaptarse, hacer frente a la adversidad y contribuir a la construcción de la comunidad.
La promoción del bienestar mental se puede abordar desde diferentes estrategias: fortaleciendo el papel de los individuos y de las comunidades, reduciendo las barreras estructurales para conseguir buena salud mental y mejorando la calidad del entorno físico. Conseguir un equilibrio entre estas opciones no es fácil, pero conviene cohesionar las acciones para que lo individual y lo social sean una suma consistente, que forme parte del diseño integral de iniciativas para promocionar la salud.
Actuar sobre los determinantes de la salud mental requiere a veces adoptar medidas en sectores diferentes al de la salud, por lo que los programas de promoción y prevención deben implicar a los sectores responsables de educación, trabajo, justicia, transporte, medio ambiente, vivienda y protección social.
El sector de la salud puede contribuir de manera significativa integrando los esfuerzos de promoción y prevención en los servicios de salud y promoviendo, iniciando y, cuando proceda, facilitando la colaboración y la coordinación multisectoriales.
Actualmente, la promoción de la salud mental infanto-juvenil es una prioridad, y se puede conseguir mediante políticas y leyes que promuevan y protejan la salud mental de los jóvenes, apoyando a los cuidadores para que ofrezcan un cuidado afectuoso, poniendo en marcha programas escolares y mejorando la calidad de los entornos comunitarios y en línea.
La promoción y la protección de la salud mental en el trabajo es una esfera de interés creciente, que se puede favorecer mediante legislación y reglamentación, estrategias organizacionales, capacitación de los directivos e intervenciones dirigidas a los trabajadores.
Para cuidar nuestra salud mental, debemos atender los siguientes aspectos:
— Hábitos alimentarios: mantener una dieta equilibrada es ideal para prevenir problemas de salud física y mental.
— Autocuidado: es fundamental prestar atención a la higiene personal, la vestimenta, etc.
— Estilo de vida: hay que potenciar los ritmos tranquilos, disfrutar de las cosas importantes de la vida y del tiempo libre, evitar el estrés y los excesos, huir del sedentarismo, etc.
La Generalitat de Catalunya pone a tu disposición de manera gratuita una aplicación para que conozcas tu bienestar emocional. Entra en GestioEmocional.cat. Esta aplicación te ofrece herramientas gratuitas para evaluar y mejorar tu salud emocional, y da acceso a recursos profesionales.
Información complementaria
